En el inicio de un nuevo ciclo, la Asociación de Directivos de Comunicación, Dircom, retomó sus actividades con los socios con un webinar dedicado a la Sinergología®. Bajo el título “¿Qué piensa y no te dice tu interlocutor?”, Eva García Ruiz, directora del Instituto Español de Sinergología® y de INTERVENIA Neuromanagement, ilustró a los participantes del evento sobre esta disciplina que estudia el lenguaje no verbal no consciente.
En el arranque de su intervención, Eva García Ruiz señaló que la Sinergología® es algo distinto a la comunicación no verbal, pero es una forma de aproximación a ella. “En Sinergología® no nos sirven lo gestos que se enseñan en oratoria porque esos son conscientes. Hablamos de los gestos no conscientes”. Esta disciplina estudia los movimientos de manos, ojos, nariz, lengua, pies, piernas, tronco… Gestos no conscientes y semiconscientes que afectan a cualquier parte del cuerpo.
Una de las primeras cosas que Eva Ruiz explicó durante su intervención fue el origen de la palabra, que viene de Sun + ergo + logos (juntos en situación de comunicación). Y es que, para poder decodificar los gestos inconscientes, hace falta estar en relación, estar presentes, juntos, porque no se puede decodificar de la misma forma un vídeo o una fotografía, especialmente.
Culturas y gestos
Durante el webinar, Eva García Ruiz habló de los gestos que realizan las personas en las diferentes culturas. “No es tanto que en una cultura se hagan unos gestos y en otras sean diferentes, sino que hay que prestar atención a la cantidad de gestos y la amplitud de los mismos”, explicó. “Por ejemplo, los latinos hacemos más gestos y más amplios que los centroeuropeos, que son más discretos”. En este sentido explicó que no por hacer muchos gestos, es más fácil decodificar a alguien. “Al contrario – dijo- a veces resulta más complicado y te preguntas: ¿por dónde empiezo?”.
A continuación, la ponente señaló cómo para decodificar los gestos de una persona lo primero sería descartar aquellos que se repiten muchas veces, porque esos no tienen ningún significado por sí mismos. “Puede ser un tic que tenga mi interlocutor o, simplemente, que el gesto que tiene interiorizado es su manera de estar, habitualmente. Otra parte que hay que descartar son los elementos sistémicos, los que tienen que ver con el frío o el que no mira a los ojos y mira a la venta, pero no porque me quiera engañar, sino porque tiene ese hábito”, explicó.
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