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Gestos, posturas, miradas o microexpresiones pueden revelar más sobre nuestras emociones e intenciones que cualquier discurso articulado. En este contexto, la Sinergología® una disciplina que estudia la comunicación no verbal ha ganado terreno como herramienta para entender mejor al ser humano.

La Sinergología® analiza los movimientos involuntarios del cuerpo para interpretar lo que alguien siente, piensa o evita decir. No se trata de leer la mente, sino de observar con atención cómo el cuerpo responde ante determinadas situaciones, incluso cuando las palabras dicen otra cosa. ¿Un cruce de brazos, una inclinación leve de cabeza, una mano escondida bajo la mesa? Cada gesto puede contener información valiosa.

¿Por qué una persona mira fijamente a los ojos sin apartar la mirada?

Eva García Ruiz es experta en comunicación no verbal y Sinergología®. La respuesta no es simple y hay que tener en cuenta varios factores.

La persona está siendo ella misma. Hay personas que tienen una mirada muy intensa: “Simplemente es su mirada. Ellos miran así y ya está”, comenta.

No parpadean y no apartan la mirada. Este tipo de miradas pueden ser inquietantes pero tienen su explicación: “Hay personas que parpadean poquito, y su mirada no tiene un significado per se. A este tipo de mirada la llamamos y la llamamos impresa en estatua. Puede ser un tipo de mirada habitual”, explica.

Señales que pueden ser un signo de mentira

La experta considera que apartar la mirada no es sinónimo de estar diciendo una mentira: “Las personas apartan la mirada por muchos motivos. Porque tienen que buscar información en la memoria, o porque es más tímido, porque le cuesta más mantener la mirada, por lo que sea”, afirma la experta. Es más fácil que alguien te esté mintiendo cuando te sostiene la mirada, que en caso contrario: “Una mirada fija, sin parpadeo, junto con otra aserie de movimientos corporales, puede ser un indicador de mentira”, señala.

Una mirada profunda y forzada puede tener como finalidad convencer: “Hay personas que intentan ser más convincentes, y lo hacen precisamente porque creen que apartar la mirada es un indicador de mentira. Entonces, para ser más convincentes, te sostienen la mirada excesivamente, que es cuando resulta molesta, cuando notas que hay algo forzado”, comento Eva en una entrevista a Cuerpomente.

Sobreactuación. Si además de mirar profundamente, está muy sobreactuado hablando, tenemos que sospechar: “Tienen que darse más señales corporales, y hay que entrevistarle para detectar la mentira de forma técnica”, afirma la experta.

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